En este artículo la Lic. Verónica Patricia Ortega, Tutora de Posgrados del programa UIW Global Online, sugiere algunas estrategias y técnicas para afrontar y reducir los efectos negativos del estrés en la vida diaria.
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibe como desafiantes o amenazantes, pero cuando se vuelve crónico, puede tener efectos perjudiciales en la salud física, mental y emocional.
Un manejo adecuado del estrés implica identificar los factores estresantes, adoptar hábitos saludables y desarrollar habilidades como la resiliencia, la gestión del tiempo y la resolución de problemas. Ésto no solo mejora el bienestar general, sino que también ayuda a prevenir enfermedades relacionadas con el estrés, como problemas cardiovasculares, ansiedad o depresión.
En el ámbito laboral, el estrés puede ser un obstáculo importante para el desempeño y la productividad. La presión constante por cumplir plazos, alcanzar objetivos o enfrentar conflictos laborales puede llevar al agotamiento, también conocido como “burnout”.
Este desgaste emocional no solo reduce la eficiencia en el trabajo, sino que también afecta la creatividad, la capacidad de tomar decisiones y las relaciones con compañeros de equipo.
Un manejo adecuado del estrés en este contexto puede mejorar el rendimiento, fomentar un ambiente de trabajo positivo y prevenir problemas de salud a largo plazo. Cabe mencionar que cuando se tiene un buen equilibrio emocional, no es tan importante lo que sucede afuera, sino que tantas herramientas tenemos y utilizamos para mantenernos neutrales.
En las relaciones interpersonales, el estrés mal manejado puede generar conflictos y tensiones. Las personas que se sienten abrumadas tienden a ser menos pacientes, más irritables y menos empáticas, lo que puede dificultar la comunicación y dañar vínculos importantes.
Por otro lado, un manejo efectivo del estrés ayuda a mejorar la capacidad de escuchar, resolver conflictos de manera constructiva y fortalecer los lazos emocionales con los demás, ya sean familiares, amigos o parejas. Por eso la importancia de tener una buena autoestima para decir no cuando es no, si, cuando es sí y sobre todo ser honestos al expresar lo que realmente sentimos, haciéndolo siempre con tranquilidad y con respeto.
En el hogar, el estrés también puede afectar la dinámica familiar. Las responsabilidades del hogar, las preocupaciones financieras o las diferencias en los estilos de crianza pueden crear tensiones adicionales.
Si no se gestionan adecuadamente, estos problemas pueden escalar y generar un ambiente de hostilidad o desconexión emocional. Un buen manejo del estrés en el hogar permite mantener una atmósfera armoniosa, mejorar la comunicación y fortalecer el apoyo mutuo entre los miembros de la familia.
Cabe mencionar que cuando se requiere apoyo, la terapia es una buena solución. A veces tenemos que solicitar ayuda para que nuestros vínculos no se vean mayormente afectados.
Un manejo adecuado del estrés trae múltiples beneficios, como una mejor salud física, mayor claridad mental y un bienestar emocional más estable.
Para lograrlo, aquí te compartimos cinco tips prácticos:
- Practica técnicas de relajación: Incorporar la meditación, respiración profunda o yoga puede ayudarte a calmar la mente y el cuerpo.
- Mantén un estilo de vida saludable: Dormir lo suficiente, hacer ejercicio regularmente y llevar una dieta balanceada son clave para reducir los efectos del estrés.
- Establece límites: Aprende a decir “no” y evita sobrecargarte con responsabilidades.
- Organiza tu tiempo: Prioriza tus tareas y divide proyectos grandes en pasos más manejables para evitar sentirte abrumado.
- Busca apoyo emocional: Hablar con amigos, familiares o un terapeuta puede ayudarte a procesar tus emociones y encontrar soluciones a los problemas.